viernes, 17 de agosto de 2007

Mi otra vecina (la hot)

Ya hablé de mi vecina aburrida, la que tengo pared de por medio. Un piso más abajo hay otra mucho más interesante. Debe tener más o menos mi edad, morocha, se cuida y eso se nota: tiene ese look de mina que va al gimnasio. ¿Separada? La verdad es que no sé si vive sola o acompañada, sólo sé su piso, porque nuestros encuentros son en el ascensor.

Uds. saben, andar en bicicleta es algo que se aprende una vez y ya no se olvida. El don social, en cambio, debe ejercitarse y si uno pasa un tiempo encerrado cuesta bastante más encarar nuevas relaciones. Ella, claro, no tiene ese problema: apenas me ve me charla, simpática y mundana. Soy yo el que trabaja para tirar algún bocadillo interesante -cri cri, me hace el cerebro como si estuviera arrancando la PC- mientras el ascensor sube o baja y los pisos pasan con rapidez.

-¿Hola cómo andás? Yo acá, apurada porque llego tarde al gimnasio... Encima no me di cuenta que tenía el jogging para lavar y me tuve que poner este conjunto de tenis -dice, por ejemplo, y se mira las piernitas debajo de una pollera negra con volados, cortísima-. Un desastre.

A lo cual yo debería retrucar "pero no, si te queda bárbaro" o algo así, pero me sale más bien "mfffssgggg..." Bueno, no tanto pero como es imaginable todas las frases se me ocurren al rato que ella se fue.

¡Pero voy a esmerarme! Tomaré mucho Danonino y practicaré frente al espejo, así cuando me pida ayuda con alguna pelotudez doméstica podré decirle, canchero: "vení que te voy a, eh, gggmmsfffff..."

1 comentario:

Marmalade dijo...

jajajaja siempre se les escapa el .... jaaaaau, o como es?