miércoles, 12 de septiembre de 2007

Feos del mundo, uníos

En estos días circuló la noticia de un pueblo italiano donde piensan hacer un monumento a los feos. En realidad esta gente anda por los medios hace algún tiempo, por ejemplo Clarín les dedicó un espacio en 2003. Se hacen llamar Club dei Brutti, su presidente es Telesforo Iacobelli y viven en Piobicco, al noroeste del país; suelen ser noticia en setiembre porque el primer domingo de ese mes hacen su fiesta anual.
Según su página, tienen más de 30 mil inscriptos en todo el mundo. Cada uno posee un carnet habilitante, que clasifica su fealdad entre "insuficiente" y "excepcional", y dan un premio llamado No-bel (cuác). El lema: "apoyar a quienes no salen de sus casas para no arruinar el paisaje".

Don Iacobelli, el alma mater del asunto, dice haberse inspirado hace algo más de 40 años, cuando creó una agencia para conseguirle pareja a unas cien lugareñas (probablemente fue a la quiebra). Desde entonces viene armando eventos para llamar la atención sobre este pueblo de dos mil habitantes y aura medieval.

Curiosamente, Piobicco está muy cerca de Rímini, donde nació Federico Fellini. Esto explicaría por qué en la película Amarcord, que trataba de su niñez, se ve a un tipo subido a un árbol gritando "quiero una mujer!"

Todo esto me recuerda una novela muy divertida de Boris Vian, llamada Que se mueran los feos y que a esta gente no le gustaría nada.

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