jueves, 25 de octubre de 2007

Ultimos consejos centenarios

Y prometo que no jodo más. Final de la extensa carta que Francis
Scott Fitzgerald escribió hacia 1915, dándole consejos a su hermana adolescente para ser popular entre los muchachos. Antes le había enseñado de qué hablarles y qué cara ponerles.

Ropa y personalidad

A) No hay dos personas que se vean igual en la misma cosa, pero muy poca gente se da cuenta de eso. Los dueños de negocios ganan plata aprovechando que la obesa Sra. Jones se compra el mismo sombrero que luce bien en la esbelta Sra. Smith. Tienes que descubrir tu tipo. Para hacerlo, mira siempre a las muchachas de tu talla y tu estilo y fíjate qué les queda bien. Jamás compres ni siquiera una faja sin considerarlo con suma atención. Estudia tu tipo. Eso quiere decir conocer tus puntos a favor y acentuarlos. Por ejemplo, tus rasgos son muy lindos: tienes que poder usar sombreros vistosos. Y así con lo demás.

B) Casi toda la elegancia de un hombre o una mujer depende de su peinado. Tu cabello es hermoso, debes poder hacer algo con él. Vé con la chica mejor peinada del colegio y pregúntale, y después úsalo de esa manera. No te canses y cambies a menos de estar segura de que el nuevo peinado sea mejor. Catherine Tie no se arregla bien el pelo últimamente. ¿No se nota? Cuando Grace tiene el pelo bien, se la ve linda. Cuando tiene el pelo desarreglado, es un espanto. Sandy y Betty siempre están elegantes, y se debe a su pelo.

C) Te señalo tus puntos a favor y en contra, físicamente.

A favor: el cabello - talla general buena - buenos rasgos.

En contra: dientes sólo pasables - cutis pálido - figura sólo regular - manos y pies grandes.

Bien, fíjate que, de los puntos malos, sólo el último no tiene remedio. Ahora que está de moda la delgadez, puedes cultivarla mediante el ejercicio. Averigua ya mismo con alguna chica. El ejercicio te va a dar una piel más sana. No deberías ponerte nunca cremas en la cara, porque tienes una ligera tendencia al vello. Averigüé de esto con un Dr. que te diría qué puedes usar en lugar de cremas para la piel.

D) Una chica siempre debe cuidarse de cosas como mostrar la enagua, dejar ver ropa interior debajo de las medias, mal aliento, cejas desarregladas (con cejas tan espléndidas como las tuyas, deberías cepillarlas o humedecerlas y domarlas cada mañana y cada noche, como hace tiempo te aconsejé. No deberían tener un pelo fuera de sitio).

E) El caminar y la gracia física general. En cuanto a esto, el punto es que cada vez que salgas vas a enfrentar situaciones que te exigirán moverte con elegancia (no ser físicamente desmañada). Ahora bien, sólo podrás lograrlo a través de la práctica, porque no te resulta más natural a ti que a mí. Toma algún estilo de caminar que te guste e imítalo. Una chica debe tener cierta clase. Mira el estilo con que caminan Eleanor, Grace y Betty, y mira el estilo vulgar que tienen Marie y Alice. Sólo porque las tres primeras lo practicaron conscientemente en todo momento les es ahora tan natural que no pueden dejar de ser gráciles. Esto vale para casi todo gesto. El sábado pasado noté que tus gestos son terribles y tan poco naturales que parecen afectados. Observa la forma en que las chicas con gracia controlan sus manos y pies, cómo se inclinan, saludan corren, y después ensaya, porque no puedes practicar esas cosas cuando hay hombres alrededor. Entonces ya es demasiado tarde. En ese momento los gestos tienen que ser incentivos.

F) Resumen general.

1) Vístete con escrupulosa elegancia y olvídate después de tu apariencia personal. Hay que eliminar hasta la última arruga de cada media.

2) No uses cosas como esos sombreros pacatos que no te quedan bien. Al menos no compres más. Que te acompañe alguien que sepa, alguien que realmente sepa.

3) Tienes que atenerte a tu tipo, no importa lo que se vea lindo en la tienda.

4) Cultiva deliberadamente la gracia física. Si no lo haces, jamás la conseguirás. Hablaré del baile en una próxima carta.

g) Fíjate si llegas a algo y sientes que luces bien; tendrás una preocupación menos y una repentina inyección de auto-confianza; y a la persona que esté contigo, hombre, muchacho o mujer, ya sea la tía Millie o Jack Allen o yo mismo, le gustará sentir que la chica que protege es, al menos por fuera, un crédito.

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