martes, 20 de noviembre de 2007

Nuevo encuentro con la vecina hot

Domingo a la noche. Suena el timbre, es el delivery: una chica de muzzarella. Mientras pago, entra al edificio mi vecina hot, a quien hace mucho que no me cruzaba. Ya conté que es mi target, por edad (cercana a la mía), picardía y por la ropa que siempre lleva ajustada: hoy un conjuntito negro de remera y pantalón, más zapatillas porque ella es muy deportiva. Nos sonreímos mientras esperamos el ascensor.
-¿Cómo va eso? -me dice con su sonrisa turrita.

-Acá, a punto de comer... -le digo-. Te convidaría pero el tamaño me parece que no da.

-Ajá -mira la caja de la pizza-. Qué rico olor tiene. ¿Y por qué tan chica?

-No me gusta recalentada. Y como es para mí...

Ahí cae el bombazo:

-¿Qué, a tus papás no les gusta?

-¿A quién?!

-¿Qué, vos no vivís con tus papás?

-No!!! Vivo solo... -esta mina me ve como un pendejo!

-Ah! Porque yo creía que esos señores que están en tu piso...

-No, ellos... viven en su casa. No somos parientes!

-Ah! Bueno...

cri cri

Llegamos al piso de ella, por supuesto al pelotudo en ningún momento se le ocurrió indicarle cuál era su departamento. Antes de abrir el ascensor en mi piso, me miro al espejo pensando: ¡tengo pelada, papada, 200 millones de canas y esta mina cree que vivo con mis padres! ¡Me ve cara de salame?! Y el ego hace plop.

2 comentarios:

Dr. Cresta dijo...

- De qué te gusta la pizza a vos?
- Y... napolitana . Sí, napolitana.
- La proxima vez te invito a comer una a mi casa ¿te parece? A mis papás les gustaría conocerte... Jajajaja.

Creo que ese podría haber sido un posible diálogo para que la cosa no muera en un cri cri.

Una sugerencia nomás...

Soltero Empedernido dijo...

gracias. claro, el que tema es que a uno esas cosas siempre se le ocurren dos minutos después...

por eso no puedo ser panelista