viernes, 7 de diciembre de 2007

Parecidos

El cortejo del macho de la grajilla es semejante al del ganso -y también al del hombre-, porque es un animal que carece de órgano especial para cortejar: no tiene plumas vistosas como el pavo, ni un órgano vocal idóneo como el ruiseñor. El macho de grajilla deseoso de casarse debe saber hacerse valer sin medios auxiliares especiales. La forma y manera con que consigue su propósito tiene visos asombrosamente humanos en muchos de sus aspectos. Entre las grajillas, el joven galán exhibe su energía; todos sus movimientos tienen cierta tensión consentida, y prácticamente nunca deja de adoptar una actitud jactanciosa, con el cuello erguido y el pescuezo tenso. Continuamente provoca a otras grajillas, y hasta llega a entablar escaramuzas con quienes están por encima de él, aunque sólo cuando "ella" le mira.

Ante todo, procura impresionar a su pretendida mostrándose dueño de algo que podrá ser el sitio en el que construir un nido y de donde expulsa a todas las demás grajillas, sin parar mientes en su rango. Instalado en el lugar en cuestión, deja escuchar una llamada o reclamo del nido, que consiste en un agudo y penetrante "¡ssic, ssic, ssic!" Por loregular, este reclamo del nido es únicamente simbólico. En esta fase no tiene demasiada importancia el hecho de que el agujero en cuestión sea realmente apropiado para anidar.

Cualquier rincón oscuro, hasta un agujerito que resultaría demasiado pequeño si el ave intentara en realidad meterse en él, sirven para cumplimentar la ceremonia del "¡ssic!" (...) Todas las formas de exhibición personal de los machos de grajillas que cortejan se dirigen u orientan hacia una hembra perfectamente determinada. ¿Cómo se entera ella de que toda la representación se hace en su honor y obsequio?

Para esto sirve el "lenguaje de los ojos". En efecto, el macho, durante sus ofrecimientos, mira continuamente a la cortejada, e interrumpe enseguida sus esfuerzos en el caso -que no ocurre fácilmente, si ella tiene interés por el "doncel"- de que la solicitada emprenda el vuelo.

Muy peculiar e irresistiblemente divertida -incluso para el observador no dado a humanizar- es la diferencia en el juego de miradas entre el macho cortejador y la hembra cortejada. Mientras que elmacho mira ardientemente a la hembra sin cesar y sin recato, ella parece que dirija la vista a todas partes menos hacia el galán. Pero en realidad también lo mira de vez en cuando, aunque sólo sea con rápidas ojeadas, que sólo duran una fracción de segundo: lo bastante para persuadirse de que todo el hechizo se dirige a ella, y tambiénlo bastante para que él se entere de que ella se ha dado cuenta. Si ella está realmente desinteresada y, por tanto, no le echa ni siquiera un vistazo, el galán cesa en su empeño tan pronto como... ¡bien! como otros jóvenes.

La doncella da su "sí" aproximándose al macho, que se acerca en su más vistosa actitud arrogante, agachándose y agitando de manera peculiarlas alas y la cola. Estos movimientos de la hembra representan una solicitud de cópula, aunque de forma simbólica y "ritualizada". En esta ocasión no van seguidos de cópula, pues constituyen una simple ceremonia de saludo. Las grajillas hembras ya desposadas acostumbran saludar siempre a sus maridos con este movimiento, incluso durante el período de la reproducción. La ceremonia perdió completamente su primitivo significado sexual, y ahora sirve sólo para expresar una sumisión cariñosa de la hembra al macho.

Desde elmomento en que la novia se ha rendido de esta forma al macho, ella se muestra consciente de sí misma y agresiva hacia las restantes grajillas de la colonia, pues el hecho de prometerse representa casi siempre para las hembras un considerable ascenso en el escalafón de la colonia, ya que, mientras no han emparejado, al ser, por término medio, más pequeñas y más débiles que los machos, tienen un rango inferior al de éstos.

Tomado de Konrad Lorenz, El anillo del rey Salomón, RBA Editores.

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