jueves, 14 de febrero de 2008

Fantasías del ayer

Cuando era joven e indocumentado, la principal fuente de mis fantasías era la revista Gente, con esas fotos a página completa de los "in" y los "out" del verano. Después llegó la democracia y sus sensuales avisos televisivos. Las modelos argentas proveían la mejor carne para la imaginación adolescente y a ellas va mi homenaje, hoy que muchas faltan de los tributos que merecerían en la red.

1) Karina Laskarin: esta modelo blonda y rubienta estaba al tope de mi podio, era la época en que Ginette Reynal era la más festejada "mannequin" (no se decía top model ni había tanto ego) y Teté Coustarot todavía transitaba las pasarelas. Karina con su pelo rubio ensortijado y su lomo cimbreante era una cosa espectacular, pero lo mejor era la cara y en especial la mirada, de mina tranquila, nada histérica. Un manjar de los dioses. Que hace un tiempo se morfó Aníbal Ibarra, qué va'cer.
Hoy: vive en Chile, cada tanto aparece en algún programa sobre publicidad.
Mi gran momento: fui a ver a Bryan Ferry a Obras y unos metros detrás mío estaba ella, con novio por supuesto. Mi cabeza giraba entre el escenario y la platea, no sabía para dónde mirar. Ella cantaba los temas y estaba igual que ayer.

2) Florencia Canale: esta asomaba entre las "pendejas" en la época de Laskarin. Petisa pero con un lomo de exportación, pura curva y cara de pecado. Inolvidable nota de Perfil revista titulada "Las bebés modelos" o algo así, la apertura era una doble página con Florencia tirada en el piso, con cara de "qué pasa" y vestida con un pañal. Hay gente muy perversa.
Hoy: es periodista, laburó en Perfil y Atlántida. Dicen que sigue estando rebuena.

3) la chica del aviso del lavadero: nunca supe su nombre pero todos los ochentosos la recuerdan. Publicidad de cigarrillos. Día lluvioso, una piba entraba a un Laverap -entonces la última moda- y se sacaba la ropa para secarla, dejando con la boca abierta a un cliente, y a millones de tipos delante del televisor. Altos pezones. Siguieron varias notas gráficas presentándola como "la modelo que se viene"... pero no pasó más nada.
Hoy: lo único seguro es que le deben haber hecho un hijo, pero en el anonimato.

4) Paula Domínguez: otra de la generación Laskarin, alta, rubia y descocada, salió con varios deportistas y también con cantante mufa de iniciales J.M. Adicta a las fotos bolicheras del momento, en una de ellas portaba un catsuit de leopardo o similar, con tacos altos. El chiste era que el catsuit tenía un tajo desde la axila hasta el tobillo, sujeto con lazos cruzados. Paulita no usaba ropa interior. Esa foto la gasté con los ojos, te juro.
Hoy: cada tanto aparece en algún programa de cable, fabrica ropa o algo así. Se le notan los años, pero igual le damos.

5) Dalma Milevos: un caso raro, una mina de cara 6 puntos y de cuerpo un 7, pero muy impresionante cuando se mueve. En una temporada de Tato Bores laburó haciendo unas coreografías, bailando para él, una cosa muy sensual para la época. Bastante buena actriz de comedia, solía aparecer con poca ropa en Matrimonios y algo más; medio gritona, pero bajabas el volumen y listo.
Hoy: hace muy poco fue rescatada, tras décadas en el anonimato, por Adrián Suar para hacer un papel secundario en novela de Natalia Oreiro. Se ve que la mano derecha del Chueco también la recordaba.

Bueno, si gusta después pienso más, pero creo que estas eran para mí the best.

jueves, 7 de febrero de 2008

El mito de las vacaciones


El mayor suceso de la agencia fue la promoción del balneario Playa Desierta. Se eligió un punto cualquiera de la costa atlántica y se instó a las personas a viajar allí.

El argumento decisivo consistía en declarar que nadie iba jamás a ese lugar. Ya se sabe que los espíritus delicados aman la soledad. Así fue como muchos se trasladaron a Playa Desierta. La fama del paraje creció a lo largo de las temporadas y al cabo puede decirse que verdaderas muchedumbres llegaban al balneario con el propósito de hallar un rincón solitario.

La paradoja no tardó en declararse: el éxito fue causa de la decadencia. Al perder su desolada virtud la playa fue abandonada por multitudes desengañadas hasta que al final quedó otra vez, y para siempre, desierta.

Manuel Mandeb relacionó este episodio con el impresionante número de visitantes que recibe anualmente Mar del Plata.

"...Es difícil encontrar una explicación convincente. Todo el mundo
detesta las aglomeraciones. En Mar del Plata hay aglomeraciones.
Luego, nadie debería acercarse por allí.

"Me atrevo a postular una teoría audaz. No hay en Mar del Plata turistas
lisos y llanos sino individuos que viven del turismo y trabajan en esa ciudad
durante el verano: vendedores de chorizos, croupiers, empleados de los hoteles,
camioneros, colectiveros, cocineros, mozos, guardavidas, recepcionistas,
aviadores, actores, músicos, futbolistas, árbitros, bailarines, magos,
periodistas, editores, locutores, humoristas, telefonistas, cantantes,
reposteros, adivinos y publicitarios.

"Si agregamos a los familiares y acompañantes de estos trabajadores,
hallaremos que suman millones. Todos se abastecen mutuamente: el croupier va al
teatro, el actor va a ver fútbol, el futbolista come pizza y el pizzero escucha
la radio. De este modo, la ciudad se mueve y los fenómenos económicos se cumplen
como si hubiera turistas verdaderos".
De "El descanso de los Hombres Sensibles" en Crónicas del Angel Gris, Alejandro Dolina, Buenos Aires 1988.