lunes, 13 de octubre de 2008

Pago que supo ser fácil

No sé si es en mi barrio solamente, pero cada vez es más complicado pagar impuestos y servicios fuera del banco. Los "Pago Fácil" y "Rapipago" van desapareciendo, o se ponen complicados o con largas colas. Alrededor de mi manzana, en el último año, ya taparon los cartelitos tres kioscos (todos Rapipago) y una agencia de lotería (Pago Fácil). Antes de dar de baja el servicio, en todos se notaba la desidia al atender, que continúa en los pocos lugares que todavía lo hacen.
"No, Rapipago hasta la una", "hoy no atendemos", "sólo con cambio", "no me anda la máquina" son algunas de las excusas que convierten una "corrida hasta la esquina a pagar la luz" en una larga caminata de cuadras y cuadras buscando algún negocio que funcione. En un supermercado Leader Price que tiene Pago Fácil aproveché para comprar un par de boludeces; el cajero me dijo que tenía que cobrarme por separado, y que no podía darme vuelto por la boleta que había ido a pagar. Se comió una puteada.
En un Farmacity, cuando expliqué que tenía que pagar un servicio con el número de cliente porque no me había llegado la factura, me dijeron "ah... hay que ver si anda el sistema" (esto después de veinte minutos de cola). Por supuesto, no andaba: "con estos trámites siempre se traba". Y seguí la peregrinación.
Debo ser un antiguo: algo me dice que en el banco hay menos gente y es más fácil.

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