sábado, 6 de junio de 2009

Lolita no quelel


Nunca habíamos tenido una fantasía asiática así que es un buen momento para empezar. Ya se sabe que los japoneses, tan educados ellos, para el sexo son medio perversitos. También, con esas chichis que parecen siempre adolescentes y tienen fama de ser las mejores gemidoras del mundo. Aki Hoshino es una de esas que se viste de colegiala para fotos y videos varios, que hacen caer la baba de los hombres de negocios que la atisban en carteles y revistas mientras viajan apretados en el subte. Hoshino (la llamamos así porque los ponja ponen el apellido adelante) no hace pornografía ni desnudos: ella nomás posa como si estuviera ahí para mostrar la ropa, pero nadie se engaña, y menos ella. Nadie se acuerda del nombre de los diseñadores, y sus videos no tienen argumento alguno más allá de "Aki Hoshino en el jardín", "Aki Hoshino en bicicleta", "Aki Hoshino vestida de rojo" y así.
Este es un género específico japonés, llamado gravure e inventado, según dicen por ahí, para que incluso modelos menores de edad puedan posar y ser "ídolos", como les dicen ellos. Claro que Hoshino, aunque parezca, no es ninguna pebeta: ya tiene 32 años y es toda una veterana, de hecho es considerada la reina del gravure y la apodan "el ángel de Japón". Ud. dirá que si no hay desnudos esta chica debe ser como una Luisana Lopilato achinada, pero difícil imaginarse a Lopilato haciendo en cámara algo como esto:



La pícara Hoshino no necesita pelar para derretirnos el celebro, riéndose con esa boca minúscula que tiene. Y lo mismo la convocan para hacer promociones de Disney o publicidades con esa extrañeza tan ponja:



O aparecer en esos programas de televisión medio raros tipo "El muro infernal" (donde también estuvo). Acá responde a un cuestionario y le enseña a posar a uno de los conductores mientras cotorrea...



Y cuando empezamos a pensar que habíamos dominado nuestros bajos instintos, hacemos zapping y encontramos esto:



La verdá que la puedo ver haciendo cualquier cosa. Esta japonesita me tiene embobado, clickeando videos y mirando sin entender un soto, pero con una sonrisa pánfila como la de esos viejos verdes de Osaka.

1 comentario:

Protervo dijo...

mí único consuelo es que hay millones de nipones más calenturientos que yo.