jueves, 2 de diciembre de 2010

Un Tobermory del siglo XXI



























Hace algo más de cien años que existen los cuentos de Saki, uno de los tesoros ocultos de la narrativa inglesa. El más conocido y antologado es "La reticencia de Lady Anne", cuyo seco, inolvidable final ha sido muchas veces imitado (con poca suerte). No menos inolvidable es la idea que da origen al exquisito "Tobermory", que aparece en todas las antologías de Saki, siempre en oferta en calle Corrientes.

Pueden leer "Tobermory" completo, traducido al castellano acá, o el original en inglés acá. Dos detalles: la versión original tiene el plus de una prosa exquisita, abundante en juegos de palabras no trasladables a otro idioma. Pero es britaniquísima, sólo para conocedores. La traducción es la única que encontré en la web, zafa, salvo en una frase importante que aparece a la mitad, donde se habla de una balaustrada que recorría "la mayor de las ventanas"... pero debería decir: "la mayoría de las ventanas" (ya verán por qué es importante).

Me acordé de Tobermory este fin de semana, a cuento de cierto escándalo del que está hablando todo el mundo. Pero lean, mientras pego unas fotos de gatos por acá, después vuelvan que sigo.










Si leyeron (¡sí, tenías que leer el cuento primero, ansioso!), a esta altura deben estar pensando lo mismo que yo: Julian Assange, el hombre de WikiLeaks, es el Tobermory de nuestro tiempo, y en pocos días ha conseguido que todos los grossos lo odien más que a Osama Bin Laden.

A veces nos convencemos de que la tecnología nos presenta nuevos desafíos o problemas nunca soñados por el hombre, pero "Tobermory" me convence de lo contrario: los problemas han sido siempre los mismos y los creamos los hombres, mal que le pese a las tecnologías y a los eternos buscadores de novedades.

Julian, donde estés, te bancamos, aun sabiendo que si entraras a nuestra computadora nos mandarías recontra en cana.

(Te juro que no tiene nada que ver pero Saki murió... ¡asesinado!)

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