sábado, 8 de enero de 2011

Miles: las sesiones de "Aura"


Descubro en YouTube un documental danés de 1985 sobre la grabación del "disco perdido" del corneta Davis en los '80. La historia fue más o menos así: un danés llamado Palle Mikkelborg convenció al viejo de ir a su país a grabar una obra que había compuesto en su homenaje. Los temas de la suite Aura estaban basados ni más ni menos que en el propio aura de Miles, titulados según los colores de ese aura tal cual los veía Mikkelborg, y también parece haber una melodía compuesta con tonos asociados a las letras de su nombre. En fin, estos daneses! El viejo volvió a Nueva York muy copado, pero en la Columbia no se impresionaron con el material (dicen las malas lenguas que Wynton Marsalis les estaba resultando más comercial) y decidieron no editarlo. Se armó un bolonki que terminó en la ruptura de Davis con el sello después de 30 años; y tienta pensar que el "disco de covers" You're under arrest fue su fuck you de despedida. En el '89, y visto su repunte de ventas en Warner, Columbia terminó lanzándolo y pronto se formó consenso crítico en que este era el disco de Miles de la década. Se trata de un mix entre una extraordinaria apertura armónica, donde cada nueva nota parece lanzar la música hacia otros confines, con una rítmica obsesiva que vuelve el disco una espiral machacona pero fascinante, un poco como había pasado en los '70 con On the corner. Pero en un formato big band que Miles no usaba desde sus días con Gil Evans. En fin, toda una novedad y una rareza, aparecida justo cuando el hombre parecía adocenado por el electrofunk de su nuevo parcero Marcus Miller.
El doc es breve pero para quienes conocen el álbum resulta un gozo total: ver al viejo flotando en sus pantalones de cuero tres números más grandes, dirigiendo a una docena de músicos jóvenes y temerosos con sólo levantar el mentón, tocando y escuchándose para ordenar inmediatas sobregrabaciones de detalles ("ponele algo que junte todo" le dice en un momento al bajista al mandarlo a la cabina), o advirtiendo a alguien que no toque "suavecito a lo Miles, no me lo milesiés", o explicando que las frases "no hay que desperdiciarlas", o diciendo "no-no-no-no" mientras le explica al batero el acento que quiere poner al final de su solo (pero después, viendo su mueca de frustración, tranquilizándolo grabador en alto: "lo tenemos, todo bien").
Son 25 minutos en cuatro partes, en inglés con unos simpáticos subtítulos en danés para el que necesite. Lo veo y no puedo evitar emocionarme y volver a poner el disco y pensar: maldito negro hijoputa, cada día te quiero más.







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